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Programa de tutorías redujo deserciones
sábado 25 agosto 2007
"Le hacemos a los estudiantes un seguimiento cuerpo a cuerpo donde la familia de estos tampoco elude su responsabilidad", remarcó el vicedecano Bergero Si un alumno que cursa primer año, en cualquiera de las carreras (9) que tiene la Tecnológica, falta a una clase desde la casa de altos estudios se lo llamará, se hablará con sus padres, para conocer los motivos de tal ausencia.Esta actitud que parece menor forma parte de una serie de acciones que la casa de altos estudios villamariense ha implementado para reducir los índices de deserción que se registra en quienes comienzan a desarrollar una carrera de grado y que, en algunos casos, llegan a importantes porcentajes."Le hacemos un seguimiento cuerpo a cuerpo", dijo Roberto Bergero, vicedecano y uno de los integrantes de un entusiasta equipo (coordinado por Sonia Oddino) e integrado por docentes y estudiantes que trabajan llevando adelante un programa de tutorías que, en silencio, desarrolla sus tareas."Tratamos de contener a quien cursa primer año. El salto entre el nivel medio y la universidad es grande. El trabajo desde un IPEM al aula de una universidad es distinto como lo es el hecho de vivir en una pequeña población y pasar a residir en una ciudad", explicó Bergero."No solo le brindamos asesoramiento pedagógico, como por ejemplo como estudiar, sino que se le explica además los conceptos que no entiende. Pero, por sobre todo, pasamos a estar al lado del alumno. Nuestros tutores se transforman en sus confidentes para ayudarlos a adaptarse al ritmo de estudio que exige la universidad. Una vez que identifican el problema, aunque éste sea de origen económico, familiar, laboral, etcétera, se trabaja fuertemente para superarlo. Al lograrlo evitamos que alguien deserte", precisó quien además es docente.El vicedecano alertó además que otros de los "dolores de cabeza" que han detectado es en quienes faltándole pocas materias para egresar abandonan los estudios."Aquí nuestra tarea es de concientización primero y colaboración, después. Por problemas laborales, de pareja, familiares a quienes a último momento se rinden y allá desplegamos distintas tareas para evitar ese fracaso. Nuestros tutores (también estudiantes) llevan adelante un paciente trabajo donde los docentes tampoco son ajenos. Muchas veces flexibilizan las exigencias para evitar que quien está a punto de ser profesional logre serlo", indicó.Bergero destacó además que la tarea de los tutores "tiene como socios estratégicos" a la familia del universitario. "Estamos -subrayó- concientizando a los padres que no se deben desentender de sus hijos cuando estos ingresan a la universidad. Para ello los convocamos a una reunión donde quedó en claro que ellos también son responsables del fracaso si hay abandono de la carrera. Muchos entendieron que deben dejar de lado la pasividad asumida y ese cambio de actitud fue una extra que vino muy bien a nuestra tarea".En RosarioLos responsables del programa tutorías, semanas atrás, compartieron sus experiencias con sus pares de la UTN del centro del país (Rosario, Córdoba, Paraná, Santa Fe, San Francisco, Venado Tuerto, Rafaela) ocasión propicia para enriquecer el trabajo que se viene desarrollando además de unificar distintos criterios y acciones.En ese marco quedó claro que la colaboración y solidaridad en el momento justo son dos herramientas válidas que posibilitan que quien había definido dejar de cursar una carrera de grado modifique positivamente la actitud asumida.Además las tutorías estudiantiles son una de las acciones que la UTN local lleva adelante, desde hace varios años, y que oportunamente fueran aprobadas por la Comisión Nacional de Evaluación y acreditación Universitaria (CONEAU).